Capítulo 2: Parte 5



- Así es, ella es la famosa Emily.- Dijo Rebeca riéndose como respondiendo a alguna pregunta más que no se había hecho en voz alta.- tu tía me ha estado hablando mucho de ti.- Rodé los ojos como si fuera lo más obvio. - Espero que nada malo.- "Típico de mi tía" Pensé, negando con desaprobación. Tenía que empezar a enseñarle algunos trucos de ligue. Aunque yo no me consideraba ninguna experta, tampoco veía que hablar de mí fuese una buena estrategia para hacerse conocer mejor.- Tranquila prácticamente eres perfecta a través de sus ojos- Respondió riéndose por mi comentario y lo miré incrédula.

- ¡Tío Leo!- Cristina lo llamó desde lejos. Al parecer ya había dejado a su invitado "especial" en un lugar seguro.- ¡Caray! ¡Cuanto has crecido pequeña!- Se dieron un cariñoso abrazo y pude ver como esta vez le salía una sonrisa realmente sincera a Cristina. Debía tenerle mucho aprecio a su tío.- Ya era hora de crecer.- Aseguró sin dejar de sonreír- ¿Cuándo has llegado? Mamá no me dijo que vendrías.- Inquirió molesta pero ilusionada por la sorpresa.

- Fui yo quien le dije que no lo hiciera. Quería darte una sorpresa angelito. Llegué a Villa Gaudí hace unas horas y vine directo a la fiesta. Ya sabes como es mi trabajo.- Explicó brevemente y pareció bastarle a su sobrina.- Chicas, si queréis podéis iros ya a divertiros.- Sonia arrastró a mi tía y a Leo del brazo, parecía que tenían cosas importantes de las que hablar.- ¡Al fin! ¡Venga vamos!- Dijo cogiéndome la mano emocionada por escapar del recibidor.

Fuimos a la parte trasera de la casa, donde había un gran jardín con piscina y una zona dedicada a lo que podría decirse "zona de barbacoa". Al fondo del jardín había una especie de segunda casa, pero esta mucho más pequeña- Es la casa de invitados pero la llamamos "Casa de la piscina" - Explicó escuetamente aunque no le había preguntado nada. 

Con forme íbamos cruzando por el césped, se oía cada vez más la música y a los adolescentes divirtiéndose. Dentro y por los alrededores de aquella casita. Además, como la pared que daba a la piscina estaba formada por una cristalera, podía ver en su interior a la perfección.

Por el camino, Cristina me estuvo contando que solían habilitar la casa de la piscina en este tipo de fiesta para los más jóvenes. De esta manera ellos también podían tener su propia fiesta. Fuera del alcance de los ojos de los padres. Y ellos a su vez se sentían seguros, ya que estaban cerca de sus hijos.

La primera planta de la casa de invitados era una especie de loft donde la cocina, comedor y salón estaban unidos. Luego había una escalera de caracol cristalina en el recibidor que te llevaba al piso superior. Donde estaban las habitaciones. De esta manera, dejaba un espacio bien abierto y muy luminoso en la planta baja. En la cual la gente estaba esparcida pasándoselo bien.

Al llegar nos reunimos directamente con Ruth, Mara y Alejandra. Estas estaban sentadas en unos sofás rodeadas por un grupo de chicos. - ¿Qué tal ha ido?- Nos preguntó Mara.- Aburrido como siempre.- Resopló Cristina.- No ha estado mal.- Dije tratando de ser amable. Agradecí poder sentarme un rato, tras haber estado de pie durante cuarenta minutos en el recibidor.- No hace falta que mientas, mi madre ya no está delante.- Comentó riéndose Cristina junto al resto del grupo. 

Seguidamente, alguien nos trajo un par de vasos y una bandeja de aperitivos para las dos. Estuvimos durante un largo rato hablando de tonterías y diferentes trivialidades. Chismorreos de quien estaba saliendo con quien. La chica del vestido rojo que había engordado este verano. El profesor de ciencias ante las especulaciones de su orientación sexual... etc. Cuando miré el reloj de mi muñeca ya habían pasado dos horas como si nada.

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