Capítulo 4: Parte 5



***
Caminé pensativa por la acera. Recordando los sucesos en el lago y el extraño sueño de hace un par de semanas. Quizás debía de volver allí y descubrir más sobre lo que había visto debajo de las aguas.- Sí, definitivamente tengo que volver.- Sentencié firmemente en voz baja.

En ese preciso instante una ráfaga de aire me pilló desprevenida y me tapé la cara para protegerme del molesto viento. Finalmente paró y volví a abrir los ojos. Lo último que vi fue el tejado de mi casa a lo lejos, a tan solo unos metros para llegar. Pero ahora estaba en mitad del bosque. 

Una sensación de pánico me inundó rápidamente.- ¿Cómo he llegado hasta aquí?- Unas vocecillas repitieron mi pregunta al unísono.- ¡¿Quien anda ahí?!- Y volvieron a imitarme. Miré al cielo asustada, estaba empezando a oscurecer. Debía salir de allí cuanto antes.

- Por aquí..- Cuando reconocí su voz me quedé helada, me volví hacía su procedencia y algo se materializó entre los árboles. Era la misma persona de mi sueño. Llevaba hasta las mismas ropas, por lo que aún seguía sin poder verle el rostro.- No, no puede ser...- Un escalofrío recorrió mi cuerpo- Debo de estar soñando. Eso es.- Razoné dándome pellizcos en el brazo pero nada sucedía.

- Emily...- Me llamó dejándome sin habla. "Sabe mi nombre" - ¡Emily, corre!- El ruido de un cuerno rompió con el sonido del bosque- ¡Emily, corre!- Repitieron como un eco, una y otra vez, las vocecillas. Mientras que aquella persona ya había desaparecido. Entonces fue cuando me dí cuenta del animal que me observaba entre la maleza.

- ¿Qué eres?- Me auto-pregunté espantada. A primera vista parecía un oso. Pero era demasiado grande incluso para serlo. Y conforme se iba acercando lentamente podía ver como su piel no era peluda. Sino escamada. Al mostrarme sus afilados dientes, me bastó para echar a correr en la dirección que me había indicado la persona encapuchada.

Corrí, corrí y corrí como alma que se lleva el diablo. Dejándome las chanclas por el camino y consiguiendo varios rasguños en mis piernas. Lo que fuese esa cosa me estaba persiguiendo enfurecida detrás de mí. Aún no entendía que estaba sucediendo, pero recé en mi fuero interno de ser lo suficientemente rápida para escapar de aquella locura.

Ni una sola vez tropecé con los matorrales, ni con los árboles. Era como si el propio bosque cobrase vida y se abriese a mi paso, mientras que a mis espaldas se iba cerrando para impedirle el camino a la bestia. Sin embargo, seguía sintiendo su aliento cada vez más cerca de mí.

El viento a mi alrededor empezó a airarse con fuerza. Y cuando pensaba que estaba a punto de alcanzarme, algo lo de tuvo de golpe. Primero oí el filo de una espada, después un rugido ensordecedor y finalmente el choque de ambas. 

Deseé con todas mis fuerzas regresar a casa y entonces el viento me envolvió en un remolino de aire y hojas. Apareciendo delante de mi portal. Como si nunca hubiera pasado nada.

Nota de la Autora: ¡Os recomiendo volver a ver el vídeo del Adelanto que os hice hace un tiempo! Pues corresponde a esta parte del Capítulo 4 "La semilla Dorada". 


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