Capítulo 5: Parte 3



Yo no quería perseguirlo como un perrito, pues me negaba a arrastrarme. Y mucho menos por alguien que caía en los juegos sucios de Cristina.-Entonces… ¿Bailamos?- Creí oírle decir a aquel muchacho que me sacó de mis pensamientos. Negué con la cabeza a modo de respuesta y al fin logré despacharlo.

-¿Qué ha pasado?- Inquirió Ruth que vino a rescatarme al ver que me habían dejado sola.- Nada… supongo que cosas de Cristina.- Contesté encogiéndome de hombros.- Ya… pues David parecía que estaba a punto de arrancarle la cabeza a aquel tipo.- Mencionó con una risita. No sé si era por la copa que estaba tomando o porque realmente le hacía gracia. 

–En fin… ¿Bailamos?- Le sugerí alegremente y Ruth aceptó con entusiasmo. A diferencia de Cristina, sentí que solo disfrutábamos de la música sin tener segundas intenciones. 

Minutos después, de repente Cristina volvió a la pista como si fuera a matar a alguien. David apareció dos segundos más tarde, con una chica morena casi igual de alta que él agarrada de su brazo. Parecía toda una modelo con aquel vestido de flores blanco, el cual contrastaba con su piel bronceada.- ¿eh? ¿Qué le pasa?- Le pregunté a Ruth disimuladamente.- Pues... parece como si le hubieran quitado su juguete favorito ¿no?- Me susurró aún entre risitas. A ella también le estaba afectando el cubata.

- ¿Has visto a Mara y a Alejandra?- Volvió a preguntarme en voz baja con un toque de malicia.- la verdad... es que no.- Miré alrededor de la pista improvisada de baile, pero no estaban allí. ¿En qué momento se habían ido?- Yo las he visto irse con los chicos que nos trajeron en coche...

Su tono pícaro era palpable y me dejó sorprendida por la insinuación que estaba haciendo. Pues por lo que tenía entendido Mara tenía novio desde hacía dos años. El cual era amigo de Jordi y estaba bailando con nosotras tan alegremente. Ximo le llamaban. Por otro lado, Alejandra estaba también enamoradísima de Sergio. Con el que estaba desde primero de instituto. Este último no había podido venir a la fiesta porque trabajaba de camarero en verano.

- Y luego lloriquean cuando rompen con los novios. ¡Me dan pena esos chicos! ¡luego terminan perdonándolas! ¡Ja! Siempre la misma historia.- Se tambaleaba tanto que decidí sentarnos en un par de sillas de madera. Pues habían dejado alrededor de la plaza unas cuantas a disposición de los visitantes.

- Son mis amigas pero son unas...-Hipó en mitad de la frase y volvió a reírse.-... pero shhh esto no se lo digas que te lo he dicho.- Me pidió poniéndose el dedo índice en los labios.- Tú secreto está a salvo conmigo.- Prometí riéndome, esperaba que nadie conocido nos hubiera oído. Si se llegaban a enterar las demás...

-¡Pero yo no soy así!- Aseguró apoyándose en mi hombro tras hipar repetidamente.- Jamás le haría eso a Jordi.- Estaba balbuceando debido a los efectos del alcohol y decidí que no dejaría que siguiera bebiendo.

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