Relatos Cortos

El Primer Te quiero


-Fuiste el primero en decírmelo, aunque yo fui la primera en decirlo en voz alta.-

[...esa mirada. Tu maldita mirada]




Vale, lo reconozco. 

Soy del tipo de persona que se tropieza con sus propios pies. 

De las que tiene que volverse dos veces para asegurarse de que no se deja nada. 

Sí, exacto. Sufro de torpeza crónica y de una irremediable personalidad despistada y algo olvidadiza. Pero jamás olvidaré el momento en que me dijiste por primera vez “Te quiero”. Grabado a conciencia con fuego candente en mi memoria. 

Aquel día parecía como otro cualquiera, se trataba de una cita más como las que habíamos tenido antes. Sin embargo, algo había cambiado. Lo supe en cuanto te pillé mirándome cuando pensabas que yo no te veía. 

Me atrevería a decir que ninguno de los dos se lo esperaba, imprevistos ante un día que rompería nuestras barreras. 

Ambos veníamos heridos del pasado, pero ambos estábamos dispuestos a abrirnos de nuevo. Abrirnos a la oportunidad de conocer a la persona que teníamos delante. Tú, yo…. Simplemente nosotros. Desnudos. Dispuestos a mostrarnos tal y cómo somos. Sin filtros, sin ralladas, sin complicaciones absurdas que no llevan a nada. 

-Te quiero- 

Fuiste el primero en decírmelo, aunque yo fui la primera en decirlo en voz alta. 

¿Sabes cómo lo hiciste? 

Tan solo te bastó esa mirada, una maldita mirada que me nubló todos los sentidos. ¿Lo mejor? Que lo hiciste de manera inconsciente. Así es como terminaste de desarmarme por completo. 

Lo sentí, lo noté en todos mis sentidos. Era igual a aquella frase que había leído tantas veces; estabas sentado en silencio, pensándome a gritos. 

Me veías de manera diferente a otras veces, dedicándome tu sonrisa más tierna y sincera. 

¡Hubiera dado lo que fuera por conocer tus pensamientos! 

Pero no me atreví a preguntarte, no quería descubrirme y romper el encantamiento. 

Me hice la loca y disfruté de aquel momento embriagador. 

Ahí estabas observándome en secreto, sin decir nada pero diciéndomelo todo. 

Haciéndome sentir que de repente, para ti, era tu mundo entero. Como un pirata que acababa de encontrar un gran tesoro. Como si yo fuese tu agua en mitad del desierto. 

Eras como un ciego viendo por primera vez el amanecer. Su amanecer particular. 

Así me sentí ante tus ojos. Y así fue como lo supe en ese preciso instante: 

Me querías. 

Era (y es) la declaración de amor más bonita que me han hecho. Hecha con la única verdad que escondía tu silencio, y que, sin tú poder evitarlo, se escapaba por tus ojos. 

Tu secreto mejor guardado. 

Secreto porque todavía no te atrevías a decirlo. 

Recuerdo como esperé ansiosa lo que con tu cuerpo me decías a voces. 

Observando como esas dos palabras se quedaban al borde de tus labios, temerosas de salir a fuera. Imaginándome como te debatías en tu interior con tu propio monólogo de “se lo digo, no se lo digo…”

Ahora te confieso que yo también estaba haciendo lo mismo. 

Así que al final te robé el momento, lo admito lo hice. Lo dije en voz alta y te quedaste callado. Entre asombrado y maravillado. 

Pasarían cinco segundos, pero para mí fue una eternidad… 

…. y entonces finalmente lo dijiste. 

¡Lo dijiste! 

Y sentí como me elevaste más allá del cielo, sintiendo bajo la piel mis latidos frenéticos. Emocionada por haber dado aquel paso hacia un nuevo comienzo, caminando juntos hacia un futuro incierto.

Así fue nuestro segundo “Te quiero”. Pero nada en comparación como el primero. Esa mirada… solo me bastó tu mirada. Tu maldita mirada.

-Miss Story-

Comentarios

Entradas populares de este blog

Novelas Online

Índice

Capítulo 4: Parte 7