Capítulo 3: Parte 8


Aturdida por el salto y la adrenalina tardé en reaccionar. Dejándome hundir en las profundidades. Pero sabía que tenía que empezar a moverme hacia arriba. Sin embargo un extraño punto blanco captó mi atención. E irremediablemente sentí la necesidad de ir hacía él. 

Procedía desde algún lugar del interior del lago, pero no sabía distinguir que era. Estaba demasiado lejos. Demasiado adentro. El punto blanco comenzó a ser una luz, una luz en forma de triángulo. O eso me pareció ver al nadar hacia él. Iba a continuar acercándome cuando alguien me agarró del brazo y tiró de mí. Hasta ese momento no me había dado cuenta de la falta de oxígeno.

La persona que me sacó del lago, me llevó entre sus brazos semiinconsciente. Deduje que se trataba de un hombre. Primero porque Cristina no hubiera podido conmigo y segundo porque sus brazos eran demasiado fornidos para los de una chica.- ¡Emily!- Oí gritar a alguien.- ¡Emily!

Entonces todo a mi alrededor se oscureció.

***
- ¿Cómo te llamas?- El doctor había intentado comunicarse conmigo en varios idiomas, pero no lograba entenderle.- Yo soy Juan- Y se señaló con las manos.- Juan- Después su dedo índice tocó su pecho repetidamente.- ¿Y tú...?- Ahora su dedo iba de él a mí, pero yo seguía sin poder decir una sola palabra.

- Doctor hay unas personas que dicen conocer a la niña.- Una mujer vestida con su uniforme impoluto había aparecido silenciosamente en la puerta, pero no había entrado a la habitación.- ¡menos mal! Voy en seguida. ¿Te portarás bien pequeña?- Mis oídos se habían ido adaptando a sus extrañas palabras y, por algún motivo que no supe comprender, creí entender lo que me decía.

La enfermera dejó la puerta entre abierta descuidadamente cuando el doctor se fue. Salí cuidadosamente de la habitación con la curiosidad de un niño cuando está en un lugar nuevo y desconocido. La voz alterada del Doctor junto con otras se escucharon en todo el pasillo. Al parecer estaba discutiendo con alguien. 

Seguí las voces con sigilo y me quedé escondida en una esquina.- ¡Somos su familia!- Gritó la voz de una mujer con frustración.- Ya... y le explicarán a las autoridades porqué estaba esa niña en mitad del bosque. ¡En plena tormenta eléctrica!¡Por Dios está viva de milagro!- Dijo hablando más como Juan, un padre protector de familia, que desde la profesionalidad del Doctor.- Como ya le he dicho estábamos en el lago, nos fuimos deprisa cuando empezó la tormenta y se perdió.- Le contestó mordazmente un hombre pero procurando bajar la voz.

- La mirada de esa pobre criatura no es solo la de una niña que ha estado perdida y asustada señor Leroy. Parece que haya visto el mismísimo infierno.-Se iban a volver a enzarzar en una nueva discusión cuando un anciano les interrumpió.- Bueno Doctor, debe reconocer que la tormenta ha sido eso; un auténtico infierno.- Hubo un silencio inquietante de repente.

-Físicamente está bien pero aún tiene que evaluarla nuestro psicólogo.- Protestó de nuevo entre murmullos el Doctor. Aquel anciano debía ser importante para tener más autoridad que él.- Ah... por supuesto, pero será mejor hablar en otra parte. Ya bastante la estáis asustando. "Missiu"- Reconocí la última palabra como una orden y salí de mi escondrijo.- seba thum antme- Contesté inmediatamente. Delante de mí se encontraban Leo junto con Rebeca  y el anciano que me había llamado. 
***

Tosí abruptamente y el agua salió de mis pulmones.

Si quieres descubrir más sobre esta novela online ¡Sígueme y no te pierdas ningún capítulo!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Novelas Online

Índice

Capítulo 4: Parte 7