Capítulo 4: Parte 7



- ¿Y qué oíste exactamente?- Cuestionó mordaz.- No sé porqué discutisteis- Al dejar pasar tanto tiempo ya no recordaba detalladamente sus palabras.- Pero Leo quería decírmelo y tú no. Llevarme a algún sitio. "Ella no pertenece a este lugar". Sí, eso es lo que dijo. Y tú le pediste tiempo.- Señalé sintiéndome traicionada.

- ¿Nada más?- Preguntó aliviada y yo la miré como si le hubiera salido un tercer ojo.- ¿Qué quieres decir?- Inquirí molesta.- Has escuchado el trozo de una conversación que no te incumbe... ¿Y tu conclusión es que quiero deshacerme de ti?.- Ya había contemplado la posibilidad de que todo fuera un malentendido, pero estaban pasando demasiadas cosas raras. Era improbable de que al final solo se tratase de una mera coincidencia.- Pues explícate.- Le exigí saber.

- No quería hacerlo de esta manera...- Comenzó a decir, mirándose las manos que reposaban en sus muslos.- Tus padres eran de aquí Emily.- Reveló dejándome estupefacta.- ¿Cómo?- Jamás me hubiera imaginado aquel giro de los acontecimientos- Ellos vivían en un pueblo cerca de Villa Gaudí. ¿Te acuerdas que te conté que hubo una terrible tormenta eléctrica en el bosque?- Asentí en silencio haciendo memoria de la historia del Lago Esperanza.

- Estabais en el lago cuando os pilló la tormenta. Hicieron todo lo posible por mantenerte a salvo pero ellos no lograron salir de allí con vida. Leo les conocía y quería contarte la verdad, por eso discutimos.- Miré fijamente a mi tía, buscando alguna señal de que me estuviera mintiendo. Pues toda mi vida me había contado que mis padres habían fallecido en un accidente automovilístico.

- ¿Porqué no querías contármelo?- Dije aceptando su versión.- Porque aquel suceso te traumatizó de tal manera, que no recuerdas absolutamente nada de tus primeros 7 años Emily.- Pero no me parecía suficiente explicación.- Y lo mejor era mentirme. ¡Oh! ¡sí! tiene mucho sentido...- Exclamé con ironía y ella me miró con culpabilidad.- Yo no estuve allí, pero los aldeanos de la zona siempre lo cuentan como si hubieran visto el mismísimo infierno. Aproveché que no recordabas nada y te hice empezar de cero. Con una versión menos dolorosa de los hechos. Solo te he estado protegiendo...-  Aclaró suplicándome que la creyera.

- ¿A dónde quería llevarme Leo?- Aún habían cabos sueltos en aquella historia y este era el momento de darle respuesta.- Al cementerio- Sobre entendí perfectamente porque quería llevarme allí. Y le dí la razón a mi tía en que hubiera salido corriendo en aquel momento, si Leo me lo hubiera dicho.

Suspiré pensando en la nueva información que debía asumir. Mi madre se llamaba María, y mi padre Einar. Él era extranjero, de noruega ni más ni menos. De él había sacado mi piel pálida y mi rubio platino. Mientras que de mi madre tenía sus ojos azules y la forma redondeada de su rostro. Ella era una mujer muy humilde y dulce. Y él un aventurero empedernido. Ambos se instalaron en la gran ciudad de Barcelona, pero nunca supe exactamente dónde. Pues toda esa información la había aprendido de memoria. Nunca logré recordar nada de ellos. Solo sabía lo que Rebeca había estado dispuesta a contarme, pues ni siquiera tenía una foto de ellos. ¿Y si ahora habían más cosas sobre mis padres que no sabía y que ella había estado ocultándome? Al fin y al cabo, ya me había demostrado de lo que era capaz para protegerme de la verdad.

- Júrame que no me estás mintiendo. Y que nunca más me mentirás. Y si hay algo más que me estés ocultando y sea importante esta es tu ocasión para decírmelo.- Insistí mirándola a los ojos. Dudó por un momento, suspiró y por último dijo: Te lo juro.


- Ahora, háblame de esas alucinaciones...- Me pidió preocupada, y aliviada por haber zanjado el tema de mis padres.

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